Volvamos a hacer lo que hemos hecho siempre bien, muy bien

stock-footage-man-and-woman-drinking-wine-in-the-eveningLas redes sociales, que a veces parecen cloacas por donde destilan su resentimiento ls nuevos inquisidores, tienen su lado positivo. Valeska Idarraga (www.paladarytomar.com) es para mí un contacto de LinkedIn con la que comparto algún grupo ligado al mundo del vino y nada más. Sin embargo cada día me fijo más en los artículos que sube y hay uno que no puedo dejar de comentar, está en www.finanzas.com y no tiene desperdicio. Por favor, pinchar en el link y leerlo con atención ya que quien lo escribe es una eminencia internacional y, aparte de su “savoir faire”, demuestra tener un gran sentido común.
No puedo evitar comentarlo.
“Hay que volver a elaborar vino para beber, no para impresionar, para que se puntúe bien en una cata y después se escupa. Hay que pensar en el placer de quien lo va a consumir… Se debe encontrar otra vez el camino de la sutileza. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay que empezar”. Ojalá y nunca se hubiera acabado de hacer, cuando yo empecé en este negocio TODOS los críticos de vinos consideraban “aterciopelado” un término positivo, luego pasó a tener connotaciones negativas ¿Vuelve a ser positivo?
“…yo creo que no sería justo buscar un responsable extranjero en lo que hacemos. Las cartas de los restaurantes no las decide Parker. En las de España o Italia a menudo hay una gran selección llena de vinos de autor y mucha gente queda impresionada cuando prueba una copa. Luego compra ese vino y en su casa descubre que no le gusta tanto, que no lo puede beber y lo termina a duras penas porque ha pagado mucho dinero. Está pasado de alcohol, con mucha madera y mucha fruta confitada, por ejemplo. Ayer por la tarde pedimos una botella de Rueda y nos la bebimos sin darnos cuenta antes de empezar a comer, y pedimos otra. A eso me refiero”. Vinos fáciles de beber “easy to drink” hace veinticinco años era lo que pedía el mercado y los “líderes de opinión”, luego vino la moda de los “tablones”, de la “Parkeritis” y de la “medallitis”. En los últimos quince años se han premiado pocos vinos para beber, se han hecho vinos para Parker, los comerciales piden medallas y puntos y los enólogos presumiendo a ver quien tiene el IPT más…alto. Todos nos hemos contagiado. O casi, por que han quedado, cual aldea, gala unas cuantas bodegas atravesando un desierto cuajado de malas críticas en el lado opuesto de la balanza. El término medio ha brillado por su ausencia. Y estoy hablando de repercusión mediática, por que las ventas han ido por otro lado, se ha vendido bastante más Marqués de Cáceres que Pingus.
Y sobre los jóvenes.»Su país está lleno de gente a la que le gusta salir, ir de fiesta, que valora la diversión y las relaciones sociales, y todo eso produce un clima adecuado para el consumo de vino. No puedo comprender por qué es una bebida mayoritariamente abandonada”. Pues es muy fácil, por que hemos pasado de ellos y los hemos espantado y aquí me autocito.
“Le puedo citar varios que se venden como extraordinarios porque se han elaborado en barricas con forma de huevo o porque han puesto música en la viña. Hay muchas tonterías y estupideces. Debemos respetar los vinos que son buenos y ya está”. Aquí el Sr. Dubourdieu lo deja tan claro que no hay más que decir amén. Ya lo escribió Cervantes en su entremés “El Retablo de las Maravillas”, la condición humana puede ser cambiante en sus formas, pero en el fondo es inalterable. Cuántas “bolas” se tragan gentes bien intencionadas con una copa en la mano y poniendo cara de búho, mientras escuchan al “enteradillo” decir auténticas barbaridades sólo para no hacer el ridículo en una reunión de amigos.
“…el conocimiento del ser humano que cultiva y vinifica permanece. Lo que yo creo que está obsoleta es la reglamentación estricta en temas como la duración del envejecimiento, el porcentaje y tipo de variedades que se pueden utilizar… Hay que dar más libertad. En el siglo XVIII, por ejemplo, la principal variedad de Burdeos era el Malbec, que hoy no existe. Si hubiera habido reglamentaciones excesivas, hoy no existirían los actuales grandes vinos de Burdeos. Y sigue dando en la diana, si las tradiciones no evolucionan el mundo se para. Y uso la palabra evolución conscientemente, no se puede en un párrafo más arriba criticar los vinos “modernos” y ahora abogar por lo contrario. Es diferente evolución que moda. Yo creo en la libertad y sólo hay una, no se puede creer en ella a medias; también creo en el sentido común y no me gustan los pendulazos. Hemos visto como variedades “mejorantes” han fracasado en zonas de mucho prestigio ¿alguien ha oído pedir un Sauvignon de Rueda? y también con que prudencia se están permitiendo las “nuevas” variedades en Rioja.
“Los vinos no se obtienen de la totalidad de la uva. Vinificar es extraer la mejor parte. Se debe ser muy delicado en ese proceso. Y para no perder esa gracia, esa singularidad, es para lo que empleamos la tecnología. Pero no hay que olvidar que los vinos nacen por la vendimia de la naturaleza, no se hacen en la naturaleza. Se ha de guiar a los fenómenos naturales hacia el objetivo que el hombre fija, igual que un jinete guía a su caballo al sitio al que quiere ir sin violentarlo”. Este párrafo me encanta cómo profesional de la enología, me parece una bella manera de definir una profesión. La renuncia a ella lleva a fracasos los fracasos comerciales que en estos tiempos estamos viendo o hacia auténticas excentricidades “imbebestibles” por muy “naturales” que digan ser. No hago comparaciones para no caer en lo escatológico.
Volvamos a hacer lo que hemos hecho siempre bien, muy bien. Unos nos pueden ganar por precio, otros en el mundo del lujo, pero la clase media –que es la fácil de beber- de los vinos españoles no tiene parangón en calidad/precio/volumen en ningún otro país productor.. Este post me ha salido muy largo, lo siento, pero tiene tanta miga la entrevista que es imposible lanzarse.

Acerca de Javier Escobar de la Torre

De origen toledano, Madridejos 1960, me nacieron al lado de la modesta bodega de mi abuelo Isidoro, tras una noche de "monda" de rosa del azafrán. Estudié Químicas en la Complutense especializándome en Química Industrial. Tenía claro que la ciencia sin un fin práctico no me interesaba. Entré cómo "colaborador voluntario" en "El Encín". Era la época de transferencia del INIA a la Comunidad de Madrid y estaban montando, dirigido por Mariano Cabellos, un laboratorio de vinos. Me becaron el Curso Internacional de Viticultura y Enología que dirigía D. Luis Hidalgo y para saber más está LinkedIn http://es.linkedin.com/in/javierescobardelatorre. Desde siempre he estado ligado personal y profesionalmente al sector vitivinícola y ahora, en tiempos duros, estoy intentando ayudar a empresas del sector a ponerse al día.
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