Entre Tarzán y Victoria Secret.

TarzánEscuché a un enólogo sabio, por edad y por diablo, “si la industria textil hubiera avanzado como la enológica, aún iríamos en taparrabos”. Y parece que hay a quien le gustan los taparrabos más que los modelos de Victoria Secret. También es de todos sabido que “la tendencia natural del mosto es convertirse en vino y la de éste en vinagre”, la Enología surgió primero para evitar lo segundo y después para dirigir lo primero. Así ha sido desde tiempos inmemoriales y así seguirá siendo; aunque no acabo de entender algún artículo,  supongo que bienintencionado, en el que se trata un trabajo de I+D+i de manera un tanto extraña, sobre todo por su titular ¿Manipulación? Fuerte palabra para un trabajo de investigación aplicada, ni que fuera aplicar EPO al vino o anabolizantes. Esos titulares mejor en otras secciones.

Parece que el avance del conocimiento y la búsqueda de la competitividad le están vedados al sector vitivinícola. O al menos está mal visto por algunos. No me parece lógico que en un país líder, y España lo es, se critiquen la investigación, las ganas de saber más, el interés en trabajar mejor; en definitiva en ser más competitivos; por que ser competitivo no es bajar sueldos y pagar una miseria al viticultor, es algo más complicado que exige ingenio y trabajo. Tampoco creo que se intente volver al “que inventen ellos” o, peor aún, que otros se aprovechen de lo que se desarrolla aquí, como de hecho está ocurriendo.

Ya en la liturgia Católica se define el vino como “Fruto de la vid y del trabajo del hombre” pero parece que a algunos rechazan la última parte. Y con ello rechazan algo innato al ser humano: el deseo de conocer y controlar el proceso creativo y productivo de sus actividades con el fin de mejorar, en definitiva de progresar.

No creo que ningún periodista deje a la inspiración la forma y el fondo de su artículo; piensa, se documenta, escribe, reescribe, corrige y lo hace de manera metódica, usa su genio y su técnica para expresarse y complacer al lector. Además ha estudiado una carrera universitaria, algún máster para especializarse y está al día de todo lo que surge en su profesión. Y seguro que lo hace en un soporte electrónico, lo publica en un medio digital y lo difunde en las redes sociales. Es lo normal en estos tiempos. Lo de las musas, la pluma de ave y los copistas de los monasterios medievales, sería muy romántico, pero ya pasó. Estamos en otro mundo.

Pues con el vino lo mismo, aunque queden románticos –que los hay-, otros piensan que no deben dejar su medio de vida al azar o al capricho. Bastante miedo se pasa mirando al cielo, a ver si ese nubarrón se aleja y el pedrisco no te arruina la cosecha, como para correr riesgos inútiles.

Aunque, insisto, hay quien los corre, total o parcialmente, en su bodega. Es su decisión, son libres y hacen bien, si lo suyo es la artesanía: perfecto. Entre el ebanista vocacional e IKEA hay un montón de estadios intermedios, de modelos de negocio. Hay bodegas de vocación artesana, otras más “científicas o técnicas” y otras más industriales, también hay alguna que quiere dar gato por liebre, pero TODAS SON COMERCIALES. No conozco ninguna que lo regale, de la ONG “Bodegueros sin fronteras” (BSF) no tengo noticias.

El vino en España legalmente es un alimento, pero fundamentalmente es un elemento de placer para el consumidor. Hay placeres a 3€ y placeres a 300€, cada cual se paga el que puede o el que quiere, es libre de gastar su dinero independientemente de lo que opinen los autodenominados “prescriptores” –como si el vino se comprase con receta-. El asunto está cheetaen respetar a TODOS y elaborar sin trampa ni cartón y no mentir en lo que se comunique. Que no somos ciclistas, que la reglamentación es estricta y el mercado, como el Tourmalet, dicta sentencia.

De todas formas a quien no le guste el taparrabos de Tarzán ni la lencería de Victoria Secret siempre le quedará la mona Chita, que a natural les gana.

 

Acerca de Javier Escobar de la Torre

De origen toledano, Madridejos 1960, me nacieron al lado de la modesta bodega de mi abuelo Isidoro, tras una noche de "monda" de rosa del azafrán. Estudié Químicas en la Complutense especializándome en Química Industrial. Tenía claro que la ciencia sin un fin práctico no me interesaba. Entré cómo "colaborador voluntario" en "El Encín". Era la época de transferencia del INIA a la Comunidad de Madrid y estaban montando, dirigido por Mariano Cabellos, un laboratorio de vinos. Me becaron el Curso Internacional de Viticultura y Enología que dirigía D. Luis Hidalgo y para saber más está LinkedIn http://es.linkedin.com/in/javierescobardelatorre. Desde siempre he estado ligado personal y profesionalmente al sector vitivinícola y ahora, en tiempos duros, estoy intentando ayudar a empresas del sector a ponerse al día.
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