Ni Sheriff de Nottinghan ni niña de El Exorcista. Otra mirada a la reforma fiscal

La polvareda levantada por el sector ante la propuesta del “Comité de Expertos” de aplicar un impuesto al vino están levantando ampollas, por cierto expertos en Fiscalidad y Hacienda Pública, no en el sector vitivinícola.  Para no ir más lejos, en el medio en el que colaboro, El Correo del Vino, es el monotema de esta semana. Así que voy a sumarme a la fiesta.

José Luis Murcia con su fogoso tono habitual, que me encanta, razona que es el único producto alimenticio –esa es su consideración legal en España-, que tributa con un 21% de IVA frente al 10% del resto, por lo cual ya paga con un 11% más y desmonta la teoría de la “tasa-control”, pagarían justos por pecadores la ineficacia de la Hacienda Pública contra el fraude. No puedo estar más de acuerdo con él.

El otro José Luis, Martínez, arrea sartenazos a gogó, lobby bodeguero, Gobierno, campañas de promoción… No deja títere con cabeza. El Director, Javier Sánchez-Migallón, hace unos comentarios más mesurados; pero los tres coinciden en la poca probabilidad de que ese impuesto acabe aplicándose o lo tildan de “globo sonda” gubernamental ¡Que mal pensado eres José luis!

Sin embargo yo creo que los tiros van por otro lado. No soy experto fiscal, ni de nada, pero he escuchado, y leído, a gente que sabe de esto en los medios y se pueden sacar otras conclusiones que a mí me parecen mucho más importantes pero que, como no usan la palabra vino, pueden pasar desapercibidas en medio del ruido mediático-político.

· Primero: los impuestos, como su propio nombre indica  y en todas sus partes, son impuestos y a nadie nos gusta pagarlos. O sea, que el poder disuasorio de la Administración, vía sanciones, nos obliga a pagarlos, si no serían donaciones.

· Segundo: que se parte de la necesidad de mantener la recaudación para sostener el “Estado del Bienestar” ¿o será el bienestar del Estado? reestructurando la “cesta” de los impuestos. Esto es llamado por unos racionalización y por otros trilerismo fiscal. Y por ahí van los tiros.

Inciso, el IRPF (Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas) tiene un peso en esa “cesta” de casi el doble de su peso en el PIB, cosa a todas luces ilógica. Pero si se baja, algo habrá que subir, IVA, Sociedades –y las bodegas lo son-, IBI o inventar otros basados en Medio Ambiente, Ecología, Sostenibilidad que quedan más monos. Recurren a la excusa de la nueva fiscalidad que viene de la Unión Europea para ir adelantando esas tasas. Parece que los expertos hayan sido dirigidos por el Sheriff de Nottinghan, pero no creo que se quieran cargar al vino.

Tercero: si se miran esos otros impuestos que he mencionado, y que también afectan al sector, es dónde está la madre del cordero. Los Certificados de Eficiencia Energética, por ejemplo, que se están pidiendo a las viviendas podrían exigirse también a las empresas y repercutir en  IBI y Sociedades. El Impuesto de Circulación y la Tasa de Matriculación, hasta ahora basados en la “Potencia Fiscal” de los vehículos, van a estar muy influidos por la eficiencia energética y las emisiones de contaminantes. Eso se trasladará a TODOS.

Cuarto: la diferencia de fiscalidad entre PYMES y grandes empresas hace que las primeras se fraccionen al crecer, con las ineficiencias que esto supone –más papeleo, economía de escala, difícil presencia internacional, etc.-. Además, en lugar de crecer vía ampliación de capital se hace vía apalancamiento financiero, lo que implica un endeudamiento excesivo lo que acaba por asfixiar a las bodegas en caso de cosecha corta y en las de vinos criados, una caída de ventas como la de 2008, implica unas tensiones de tesorería que pueden abocar a la quiebra. Por tanto, se busca fomentar el crecimiento no basado en el endeudamiento financiero. Aunque seguro que pensaban en otros sectores podemos aplicarnos el cuento. Las burbujas explosionadas todavía duelen.

Esta propuesta de reforma la han realizado economistas que no tienen por qué saber nada del mundo del vino, aunque la presida un Sr. llamado Lagares,  y corresponde al Gobierno, al Sr. Cañete si sigue, evaluar su impacto y aprobarla, con las modificaciones que estime oportunas, y será a quien habrá que criticar o alabar llegado el momento.  Así que menos ponerse como pobre Regan McNeill ante el agua bendita por la tasa y más leerse a fondo el informe que tiene mucha miga.

Acerca de Javier Escobar de la Torre

De origen toledano, Madridejos 1960, me nacieron al lado de la modesta bodega de mi abuelo Isidoro, tras una noche de "monda" de rosa del azafrán. Estudié Químicas en la Complutense especializándome en Química Industrial. Tenía claro que la ciencia sin un fin práctico no me interesaba. Entré cómo "colaborador voluntario" en "El Encín". Era la época de transferencia del INIA a la Comunidad de Madrid y estaban montando, dirigido por Mariano Cabellos, un laboratorio de vinos. Me becaron el Curso Internacional de Viticultura y Enología que dirigía D. Luis Hidalgo y para saber más está LinkedIn http://es.linkedin.com/in/javierescobardelatorre. Desde siempre he estado ligado personal y profesionalmente al sector vitivinícola y ahora, en tiempos duros, estoy intentando ayudar a empresas del sector a ponerse al día.
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4 respuestas a Ni Sheriff de Nottinghan ni niña de El Exorcista. Otra mirada a la reforma fiscal

  1. Ricardo dijo:

    Muy buena reflexión:
    Sin ánimo de resultar simplista, me quedo con dos conclusiones:
    1. Lo de este impuesto/tasa no es nada «personal» contra el vino. Le ha «tocado» al vino como le podía haber tocado a otro.
    2. De lo que se trata es de mantener «el bienestar del Estado», y no «el Estado del bienestar». Muy aguda la observación.
    Un saludo,
    Ricardo

  2. Claudio dijo:

    Quizás peco de ignorante en esto de imponer nuevas tasas e impuestos aleatorios a productos mas o menos morales y controlables, unos si y otros no, pero es que la maraña de impuestos obliga a mucho papel y gestión.
    Os recuerdo que sobre el impuesto se aplica también el iva.
    Y luego vienen las ayudas y las subvenciones. ¿Porque no ahorramos tanta cuenta?
    La realidad es que con cada subida aumenta el fraude y la competencia desleal.

    • Claudio, gracias por tu acertado comentario. Con tanto papeleo se justifica el número de funcionarios y no se dedican a perseguir el fraude, que es lo que deberían hacer.
      Por otro lado creo que van a ir cambiando los criterios, y eso viene de la Unión Europea, y se ligarán más a eficiencia, consumos de energía, agua huella de carbono. En definitiva SOSTENIBILIDAD y ahí las bodegas se deben aplicar.
      Un saludo.

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