Varietales ¿el vino de los consumidores vagos?

Hace muchos años un experto en mercados internacionales, hablando de los nuevos mercados, decía “el consumidor es vago, le resulta más fácil recordar 15 ó 20 variedades con un sabor reconocible que los cientos de regiones, reglamentos y categorías de los vinos europeos”.

Y era cierto, cuando países esencialmente importadores se convirtieron en productores  plantaron unas cuantas variedades –casi todas francesas- de supuesto “gusto internacional”. Basándose en un marketing, tan agresivo como eficaz, los países  del “Nuevo Mundo”  revolucionaron el mercado del vino pasando a ser exportadores. Tras ellos fueron los productores tradicionales, esto creó una competencia feroz, bajadas de precio, cambios en la moda, la aparición en el mercado de “nuevas” variedades, más originales y asociadas a una zona. Todo esto apoyado en influencers y líderes de opinión que demandaban novedades sobre las que pontificar.

La reacción de los nuevos productores fue la “adopción” de algunas variedades como propias, así se asocian Syrah-Australia, Malbec-Argentina o Carménère-Chile. En definitiva, cuando determinados mercados se convirtieron en una jungla, se intentó evitar la competencia buscando la diferenciación y, en cierta medida, volviendo a la asociación vino-origen.

Y ahora ¿Dónde estamos? Pues volvemos a los clásicos, el mercado busca vinos originales, asociados a una región, una familia o una historia. El marketing emocional y el interés por el vino de la  millennial generation hacen que los productores necesiten más libertad para poder plasmar en su producto su historia, su tierra o su personalidad. Mezclar, como se hacía tradicionalmente, diferentes variedades, jugar con los periodos de crianza y buscar nuevas formas de elaboración más respetuosas con el medio ambiente son una necesidad.

Los consumidores ya no son vagos, quieren saber, conocer y probar cosas nuevas, no desean vinos clónicos y aburridos; viajan, visitan bodegas. El consumo de vino es una experiencia divertida, desenfadada y placentera. En consecuencia “The Art of Blending Wine” está de plena actualidad.

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Acerca de Javier Escobar de la Torre

De origen toledano, Madridejos 1960, me nacieron al lado de la modesta bodega de mi abuelo Isidoro, tras una noche de "monda" de rosa del azafrán. Estudié Químicas en la Complutense especializándome en Química Industrial. Tenía claro que la ciencia sin un fin práctico no me interesaba. Entré cómo "colaborador voluntario" en "El Encín". Era la época de transferencia del INIA a la Comunidad de Madrid y estaban montando, dirigido por Mariano Cabellos, un laboratorio de vinos. Me becaron el Curso Internacional de Viticultura y Enología que dirigía D. Luis Hidalgo y para saber más está LinkedIn http://es.linkedin.com/in/javierescobardelatorre. Desde siempre he estado ligado personal y profesionalmente al sector vitivinícola y ahora, en tiempos duros, estoy intentando ayudar a empresas del sector a ponerse al día.
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