Vinos en lata: barreras a derivar

De un tiempo a esta parte hay un cierto “run-run” sobre el vino envasado en lata, artículos en prensa generalista. Ya sabemos que cuando el río suena…

Hay artículos como este, muy completo y trabajado, de La Vanguardia, o este otro, más breve, de El Mundo  también hay quien se preocupa de contarnos la cata de un experto en La Cuina de Catalunya. Hasta en una feria tan importante como Prowein se han interesado en el tema. Así que esto no parece una moda pasajera.

Vaya por delante que yo soy enólogo y mientras la permanencia en botella sea una parte del proceso de “producción” no hay alternativa hasta que alguien me demuestre lo contrario. Si no es así, la botella es un elemento más del “packaging” como cualquier otro. A partir de ahí todo es opinable.

En cuanto a las barreras que se presentan a los nuevos envases son varias. La más importante es el marco mental implantado a fuego del trinomio vino-corcho-botella que durante siglos ha sido la única manera de vender vino envasado.

Hasta la llegada del brick no había alternativa. La segunda es que los envases que han ido surgiendo se han planteado como una bajada de costes para el vino más barato, nunca se plantearon como una opción seria para vinos de calidad, basta una vuelta por un supermercado. Sólo algunos bag in box se lo han planteado quizás porque han surgido en tiempos en los que sostenibilidad, huella de carbono… les han aportado una ventaja competitiva en mercados exigentes.

El trinomio antes aludido se rompió por el lado del corcho, los problemas de TCA crearon una gran desconfianza en bodegas y mercados y paulatinamente los cierres alternativos se han ido haciendo hueco y ya no espantan a casi nadie. Barrera superada, queda reducido el trinomio a binomio vino-vidrio ¿se puede romper? Vamos a ver qué pasa con las latas.

En primer lugar la fabricación del envase está capitalizada por grandes grupos multinacionales, esto implica grandes tiradas, costos altos en los cambios; o sea centrados en vinos y cervezas, pero en una conversación con José Ramón Meléndez –Director General de Latas de Bebida (asociación de fabricantes)- me comentaba que se están implantando cadenas más pequeñas para atender a cerveceros artesanales, tintos de verano y sangrías. Un paso adelante en la caída.

En segundo lugar las máquinas de envasado, tienen el mismo problema fabrican líneas de producción de alto rendimiento; esto implica una inversión muy alta para un negocio incierto. Pero la italiana GAI ya anuncia una línea de bajo rendimiento y asequible que presentará en SIMEI y seguro que hay más. Otro pasito.

Pero el más importante está dentro del propio sector, si no se cree en algo no funcionará. Profesionales de la exportación me han comentado las oportunidades de negocio perdidas por falta de proveedores y eso es un drama, y además los que están funcionando lo hacen con cierta “discreción”. Es España está el caso de Ah So Wines de Bodegas Artazu (grupo Artadi) y que según todos  los “rumores” está funcionando de maravilla en USA, mercado en el que se han focalizado envasando vinos de calidad. Aquí es donde queda picar piedra para que la barrera caiga con vinos buenos nunca tirando precios.

También resulta muy complicado para el enólogo encontrar información de los requisitos del vino, tecnología, variabilidad de producto, conservación o caducidad. Hay un velo misterioso que lo cubre todo.

Es por todo esto que en la pasada edición de la World Bulk Wine Exhibition dentro del seminario The Art of Blending Wine dedicaremos una tarde al tema. Con el lema “The World is Canning” intentamos ofrecer una visión 360º con todo lo necesario enología, tecnología y marketing para cubrir las lagunas que hay sobre este envase alternativo.

Para ello contamos con Ana Diogo-Draper enóloga de Artesa Vineyards & Winery, Robert L Williams Jr. Fundador de Founder, WICresearch.com y Deborah Parker-Wong editora en The SOMM Journal y profesora.

Más adelante contaré cómo se desarrolló.

Acerca de Javier Escobar de la Torre

De origen toledano, Madridejos 1960, me nacieron al lado de la modesta bodega de mi abuelo Isidoro, tras una noche de "monda" de rosa del azafrán. Estudié Químicas en la Complutense especializándome en Química Industrial. Tenía claro que la ciencia sin un fin práctico no me interesaba. Entré cómo "colaborador voluntario" en "El Encín". Era la época de transferencia del INIA a la Comunidad de Madrid y estaban montando, dirigido por Mariano Cabellos, un laboratorio de vinos. Me becaron el Curso Internacional de Viticultura y Enología que dirigía D. Luis Hidalgo y para saber más está LinkedIn http://es.linkedin.com/in/javierescobardelatorre. Desde siempre he estado ligado personal y profesionalmente al sector vitivinícola y ahora, en tiempos duros, estoy intentando ayudar a empresas del sector a ponerse al día.
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