Y la tormenta llegó, Bob Dylan y las viñas

Con evidente retraso incluyo este artículo de cuando, tras unas enormer espectativas de calidad, apareció la DANA, las tormentas y todo el  mundo se preocupó. Al final ha habido suerte, la viña ha estado de nuestra parte. Otros años no lo estará, abajo el texto.

Por fin, tras muchos años de quiero y no puedo, la pasada primavera pude cumplir un deseo esperado durante muchos años: ser espectador en el concierto que ofreció Bob Dylan en el Navarra Arena de Pamplona. Estos días no he podido evitar el recuerdo de una vieja canción suya llena de metáforas.

En A hard Rain’s A-Gonna Fall, editada en 1963, un padre va preguntando a su hijo sobre las experiencias que ha vivido durante una ausencia. Al estilo de los viejos trovadores (y del catecismo del Padre Ripalda) se van sucediendo las preguntas del padre y respuestas del hijo, acabando estas siempre con el profético “A Hard Rain’s A-Gonna Fall” (“Una fuerte lluvia va a caer”) en un crescendo de la mejor “mala voz” que la música popular ha dado. Vamos que lo de “Winter is comming” no es nuevo. Para gente más joven les será más reconocible la emocionante versión de Patti Smith en la entrega de los Nobel de 2016.

Pero esto no va de música, la tormenta, el aguacero, ha llegado y ha caído prácticamente por toda España. Aparte los tristes desastres de Levante, casi ninguna zona se ha librado de uno o varios chaparrones con su consiguiente ración de pedrisco (lluvia dura, pero que muy dura) poniendo un nudo en la garganta a mucha gente. Los erráticos movimientos de la dichosa DANA han destruido la cosecha en muchos viñedos y dejado en el aire la calidad de otros.

Cuando todo el sector debatía sobre los efectos que la larga sequía tendría sobre la cantidad y la calidad de la cosecha, la Madre Naturaleza en forma de DANA nos ha puesto en nuestro sitio. Siempre se ha dicho que el granizo sólo quita cosecha al que le pilla, los vecinos reciben un riego. Y es cierto, todos los controles indican que ha habido un aumento del peso de la baya, o sea que habrá aumento de cosecha; pero también es cierto que los chaparrones, casi tropicales, que han caído han dejado mucha humedad en el suelo, bayas dañadas, altas temperaturas y uva con azúcar en plena maduración. Las condiciones ideales para que nuestra vieja enemiga la botrytis asome.

A estas alturas cualquier solución mediante tratamientos químicos en inviable, no se puede entrar en las viñas por el barro y quedarían residuos que afectarían a la vinificación. La única solución vendrá de la propia naturaleza, que sople Norte, noches frescas, días tibios y soleados. Por suerte este año la vid venía con menos carga, con racimos más sueltos y muy sana; así que no cunda el pánico, pero no hay que perder de vista el estado sanitario de los viñedos.

Y de esto hay que aprender, con viñedos orientados a altas producciones, racimos bien prietos, riegos a destiempo y la viña como un seto en el que no corre el aire, este año habría un grave problema de calidad. Parece que la botrytis siempre aparece a traición, pero esto ocurre si durante todo el año no se hace lo que se debe hay que tener la viña equilibrada de carga, sana y protegida porque la tormenta puede aparecer en cualquier momento y este año lo ha hecho en el peor.

Como dice el último verso de la canción del viejo Dylan “…pero me sabré bien mi canción antes de empezar a cantar”. Saberse sólo el estribillo no es suficiente.

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Fiestas de la vendimia ¿o festivales?

El primero de Septiembre aparecí por esa joya medieval que es la ciudad de Olite donde, durante todo el fin de semana la, Cofradía del Vino de Navarra celebró la Fiesta de la Vendimia. Lógicamente me detuve, vi, escuché, hablé con conocidos y caté algunos vinos navarros de calidad y personalidad más que notables.

Es curioso que desde finales de Agosto a mediados de Septiembre por toda la geografía nacional abundan estas fiestas, organizados por cofradías, asociaciones, ayuntamientos…muchas de ellas coincidiendo con las fiestas patronales. No sé, pero quizás sería preferible que se celebrase el final de un trabajo duro e intenso y no comenzar a vendimiar con el cuerpo castigado de la juerga.

Por las fechas en que se iniciaron muchas de ellas (Valdepeñas 1953, Logroño 1957) y el hecho de su coincidencia con las fiestas patronales (Virgen de la Consolación, San Mateo), en algún sitio leí que fueron el resultante de la disputa entre Nacional-Sindicalismo y Nacional-Catolicismo del fenecido régimen. Otras se desarrollaron con posterioridad de una manera más natural. Todas han ido relevancia, nunca faltan famosos ¡qué bajito vi a Manu Zapata! y, por supuesto políticos que prometen una vendimia buena, bonita y bien remunerada. Pero, insisto, ¿no sería mejor celebrarlas al final? Tranquilos, con la uva recogida y el precio asegurado. O sea cuando hay algo que celebrar.

Porque visto el panorama, que casi todos los años se repite, a estas alturas deberámos estar pendientes de la sequía, de las tormentas, de la maduración y también de los precios. A pesar de la maravillosa Ley de la Cadena Agroalimentaria siguen la rumorología, las “tablillas” y las amenazas de inspecciones y sanciones de la Consejería correspondientes. En 2014 escribí sobre el asunto y poco hemos avanzado, seguimos más pendientes de las “tablillas” ¿son un contrato? o de los comentarios de barra de bar que de la evolución de la uva, de la DANA o de la organización de la vendimia.

Han trascendido a la prensa generalista el dramático caso de la DO Cava, precios de risa, manifestaciones, enfrentamientos entre grupos de bodegas y acusaciones gravísimas entre distintas denominaciones. Sin que la cizaña política deje de estar presente. Panorama desolador. En otras zonas todavía no se han digerido los errores de la pasada campaña, el más grave “comerse” uva que no sería ni apta para la vinificación, dando un paso hacia atrás de lo que decían en 2014 y sobre lo que, perdón por volver a auto citarme, también escribí con escepticismo. Ante la perspectiva de una cosecha corta a causa de la sequía –dramática en algunas viñas- surgen las expectativas de unos precios mejores, pero las existencias de vinos del año pasado –elevadas y de mala calidad- que al final resultan frustradas. Aquí hemos retrocedido.

Vaya, que la vendimia en estas fechas se parece más a un festival –tragicómico- que a una fiesta que a una fiesta a celebrar. Por eso sería mejor esperar al final de un trabajo estresante cuyo resultado debería ser un  vino de calidad y una remuneración digna tras estar un año mirando al cielo.

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Dulzura y dulzor en vinos secos, parecidos pero distintos

Esto de la cata de vinos está cada día más complicado. Si siempre ha sido un mundo reservado a “expertos” que describen un vino mediante olores y sabores que casi nadie ha probado, también es cierto que cambian la terminología en función de ¿modas? o buscando la originalidad. Ahora la acidez, los taninos…son vibrantes.

Sin embargo si hay un sabor agradable para el ser humano es el dulce. Desde recién nacidos nos gusta, dicen los expertos que lo asociamos a algo positivo como es la disposición de un hidrato de carbono de transforma en energía de manera inmediata. También el sabor dulce lo asociamos instintivamente al aroma de la fruta madura,  de la misma manera que los diversos compuestos aromáticos que el roble tostado cede al vino, y que nos recuerdan coco, vainilla, especias, el cerebro lo relaciona automáticamente a sabores dulces aunque  las papilas gustativas no los detecten.

Los componentes directamente dulces del vino son los restos de los azúcares iniciales de la uva, glucosa y fructosa, preferiblemente de esta última cuyo poder edulcorante es el doble; otros azúcares no fermentables (pentosas no muy edulcorantes, pero apetecibles para algún microorganismo poco deseable). Los alcoholes, etílico y glicerina, también suman en el platillo de gusto dulce, aunque su poder edulcorante no sea demasiado elevado. Luego en la crianza se ceden una serie de compuestos (triterpenoides) de un alto poder edulcorante que se suman a lo expuesto más arriba sobre aromas. Así que este lado de la balanza está completo.

En el lado opuesto tenemos la acidez, el pH, los taninos (que pueden ser “dulces”,  pero también amargos, secos, verdes). O sea una serie de sabores y sensaciones táctiles que no son agradables y que hay  que poner en el otro lado de la balanza. En definitiva un vino de calidad, además de muchas cosas más, debe ser equilibrado y a esa tarea hay que aplicarse desde la viña a la embotelladora.

Sin embargo todo es más complejo, ya sabemos que un vino seco tiene algún resto de azúcar, también sabemos cómo elaborarlo para que sea equilibrado y seco. Pero hay consumidores y mercados que nos son tan “equilibrados” (y también vinos). Nuevos consumidores y mercados emergentes piden sabores más fáciles, pasan del consumo de refrescos al vino y el salto es complicado, para ellos hay vinos y elaboraciones de vinos dulces de calidad, todos sabemos de zonas, variedades y estilos de vino que siempre se han elaborados con determinados niveles de azúcar natural y un alto nivel de calidad, o sea precio.

Luego están los vinos de supermercado, marcas propias de grandes cadenas que exigen vinos muy competitivos en precio y que sean muy fáciles de tomar. En esta guerra no hay más solución que mosto concentrado y Dicarbonato de Dimetilo.

Por tanto “dulzor” en la sensación que te deja un vino con poca potente, concentrado y que viene de uvas bien maduras, bien elaborado y bien criado. En su cata se unen los factores fisiológicos y psicológicos lo que les aporta complejidad.

“Dulce” es la única sensación de un vino flaco, desequilibrado, con algún defecto y gusta por sólo porque no molesta. Su cata se limita a la percepción sensorial de las papilas por mucho más simples aunque agraden.

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El bueno, el feo y el malo: la interrelación entre color, dióxido de azufre y oxígeno en el vino

Recientemente me he visto embarcado para dar una conferencia sobre”el color en los vinos tintos y lo qué te de la gana, que de eso tú sabes”; eso sí, el nivel debería ser básico y atractiva en la forma; el auditorio, embotelladores de vino comprado a granel. Ante tan irrechazable oferta me puse manos a la obra y trataré de resumir el contenid de la misma.

Lo primero, el tema: la interrelación entre color, SO2 y Oxígeno desde que el vino está terminado hasta su embotellado. Porque si no, esto daría para una asignatura de curso completo. Después, lo del título atractivo: aunque con matices, me parece bastante adecuado hacer un paralelismo con la famosa película de Sergio Leone, a la que puso banda sonora Ennio Morricone, “El bueno, el feo y el malo”, entendiendo por tales Color, SO2 y O2.

El color es el primer indicador que el consumidor percibe cuando cata un vino, por tanto, tiene un papel fundamental en la decisión de compra. Aunque en realidad el consumidor está viendo el resultado de cientos de moléculas que interactúan entre sí, dependiendo de acidez, temperatura, pH… y que están en continua evolución en el tiempo. Es tan complicado, que generalmente hablamos de familias fenólicas, de similares estructuras químicas, comportamiento enológico y organoléptico.

El conocimiento más certero de la composición y evolución del color es un reto de la moderna enología y ya están en marcha investigaciones para usarla en la certificación varietal y la edad de los vinos tintos.

El “feo” es el SO2. Un aditivo que se utiliza desde hace más de 2.000 años en la industria como antiséptico y antioxidante. Pero, en los últimos años, la demanda de vinos más “naturales”, la posibilidad de producir jaquecas, las reacciones alérgicas y la peligrosidad de su manejo en bodega han creado una imagen negativa. Lo que no se entiende es que en otros alimentos (zumos, patatas fritas y frutos secos) su presencia sea varios órdenes de magnitud superior y no pase nada; en viñedos ecológicos está permitido como azufre, pero pasa al mosto como sulfito y si fuese tan tóxico estaría prohibido. De ahí que sea el feo de la película: buen comportamiento y mala imagen.

 

En cuanto al “malo” Louis Pasteur nos dejó dos “perlas”:

“El Oxígeno es el peor enemigo del vino”

“Es el Oxígeno el que hace al vino, es gracias a su influencia por lo que se puede envejecer”

Por tanto, es una espada de doble filo, puede romper un vino y ser necesario para evitar reducciones francamente indeseables. Como dato, en los concursos de vino más del 50% de los rechazados lo son a causa de una mala gestión del Oxígeno.

En bodega se usa el SO2, al feo, como barrera contra el O2, el malo. Se dice que un miligramo por litro de este baja en 4 mg/l de SO2, aunque otros estudios lo reducen a 2-3. De todas formas, el trabajo en bodega es fundamental, temperatura (saturación), el tipo de bomba, las líneas de aspiración en trasiegos, clarificación, filtración, carga y descarga de cisternas, transporte, embotellado, pueden tener una influencia fatal sobre el vino. Ver a partir de 3:15.

En este enlace se puede ver parte de un estudio realizado en bodegas de Champagne, pero perfectamente aplicable a cualquier otra zona o vino.

Resumiendo:

  • El color se puede proteger, nunca incrementar
  • Es inevitable la evolución en intensidad y tonalidad a lo largo del tiempo
  • En caso de compras a terceros, el punto anterior es muy importante, si se demora la retirada del vino, para evitar reclamaciones.
  • La gestión del SO2 debe estar orientada al uso de dosis mínimas
  • Evitar el contacto accidental de oxígeno y vino.
  • La medida y el control del oxígeno disuelto es imprescindible para evitar oxidaciones y alargar la vida del vino.

La ponencia, se puede descargar en este enlace esta web. También pueden descargarse el resto de ponencias realizadas durante la WBWE Asia aquí, tanto técnicas como de negocio o catas, muy interesantes.

 

 

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Una nueva vida (sostenible) para las barricas

En una de las charlas de pasillo de Enomaq me comentaba un amigo el rebote que cogió el enólogo de una bodega de Rioja Alavesa (gran enólogo, gran persona, gran bodega) con un periodista. Según me contaba, el periodista, tras oler el vino, pontificó “ni te lo puntúo, ni te lo menciono: huele a madera” ¡Ojo! No es que estuviese maderizado o fuera un tablón, sólo eso que olía a madera.

¡A ver qué hacemos! Todos sabemos de la importancia de la barrica en el envejecimiento de vinos de calidad, también de lo estricto de la normativa de crianza; entendemos la tendencia del mercado a productos menos maderizados, pero piden a las grandes (en calidad) bodegas ser fieles a estilo, tierra y tradición; también hay presiones para rebajar costes, sostenibilidad, economía circular… Soplar y sorber al mismo tiempo es complicado.

Me acordé de todo esto en una reciente visita a las instalaciones de  Barena Technoenogie en Viana. Compañía sobradamente conocida, fue fundada por Georges Sabaté, tras  patentar el método Barena para regenerar barricas usadas (que venía a ser una alternativa al azuelado) y cuando el terror a las brettanomyces estaba en pleno apogeo.

El proceso de regeneración de barricas está perfectamente explicado en su página web y además hay varios estudios que inciden en la calidad del proceso. El primero es un trabajo realizado por EVENA en 2008 (aunque no hace mención a la empresa doy por sentado que sí y lo mismo me equivoco) y dos trabajos expuestos en el pasado Enoforum. El primero presentado por Antonio Palacios sobre reactivación aromática y el segundo por María de Álamo sobre transferencia de Oxígeno. Si se leen/ven con atención que cada cual extraiga sus consecuencias, haga sus números y vea si le interesa probar.

Yo lo que puedo contar es el proceso real de trabajo. Lo primero es lo mismo que ir al médico: hay que contar la verdad. Necesitan saber la historia de cada lote de barricas, si se ha fermentado en ellas, si los vinos han entrado muy limpios o no, si se ha trabajado con lías… y a partir de ahí se determina el tiempo de tratamiento con el sistema prueba/error hasta que la barrica queda limpia. Personalmente vi cómo trabajan e inspeccioné alguna barrica antes y después del proceso, fijándome en los rincones, las uniones de las duelas con los fondos y la impresión es muy buena.

La reunión posterior derivó hacia los beneficios medioambientales, me extrañaba que no los explicasen en la web. Su respuesta: el sector es poco sensible, eso duele. He intentado buscar cuantas barricas salen de un roble (centenario) y no he sido capaz de encontrarlo, pero es evidente que hay árboles que  salvan de la tala, emisiones de CO2 que se evitan, costes logísticos (y no logísticos) que bajan. Ahora que la sostenibilidad, la huella de carbono y el calentamiento global preocupan es una oportunidad presumir de cuidar el medio ambiente y no de “tirar” las barricas con dos vinos. De paso ahorrando unos “eurillos” y contentar a los “prescriptores” que nos piden soplar y sorber al mismo tiempo (más crianza, menos madera). En fin que parece una buena solución.

…y el sector no es sensible, para llorar.

Y que no se me olvide dar las gracias a Marta (Directora) y Pierre.

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Cómo mezclar con éxito tus vinos para adaptarte a tu mercado

Con el retraso, que lamentablementa está siendo habitual, subo el último post sobre “The Art of Blending Wine” como resumen de la edición de 2018, cuando ya estamos preparando la de 2019. Las ponencias están disponbles en el Web del seminario.
Al igual que hice el año pasado, tomo el título de la conferencia de Jo Ahearne MW que abrió la segunda edición de The Art of Blending wine recientemente celebrado en Ámsterdam, con el patrocinio de LIEC, en el marco de la décima edición de la WBWE.

La finalidad del blending, coupage, mélange, mezcla, corte o cualquier palabra que se use para definir “el juntar vinos diferentes con un objetivo determinado”.  Para eso son necesarios el conocimiento de los vinos que requieren los distintos mercados y de las posibilidades de tus vinos para adaptarse a ellos.

En el primer bloque se pueden incluir las conferencias de Deborah Parker DWSET sobre las nuevas tendencias en tintos en Estados Unidos –primer consumidor mundial de vinos-. Presentó estudios de mercado donde la categoría “blend” es la que más rápido crece, y estadísticas dónde el 50% de los consumidores consideran que el blend es la mejor manera de experimentar con vino y datos que muestran los incrementos en ventas y precio. Tras una extrapolación de los distintos grupos de población, se procedió a la cata de vinos enfocados a ellos. Job de Zwart MW holandés nos descubrió las tendencias en los mercados de Benelux, Dinamarca y Suecia con datos sobre su importancia en el contexto mundial y las peculiaridades ( de cadena de venta y fiscales) de unos países que no son productores y por tanto son importadores de vino embotellado y a granel, destacando la importancia de las marcas privadas de las que se cataron un blanco, un rosado y un tinto.

Wsana Woo y Jörg Philipps comenzaron su ponencia sobre China y la distribución de sus más de 850.000 hectáreas de viña a lo largo y ancho de toda su geografía. Siguieron con cómo promocionar el vino y cómo lo beben los chinos, sus gustos y rechazos, sus filias y fobias; tanto desde el punto de la cata, como del packaging y el branding y de su cultura, gastronomía y tradiciones. Tras catar vinos de éxito en China y un vino chino orientado al mercado occidental, terminaron con un reto que nos indica qué poco sabemos de China.

Sudamérica estuvo representada por el enólog chileno Sergio Correa que dio una clase magistral sobre el arte y la técnica del blending y las posibilidades que ofrece su país, con una situación geográfica y orográfica tan singular, que demostró con cuatro vinazos en rama espectaculares. La argentina Cristina Panolfi, también enóloga, mostró las fortalezas de un gran país (que sólo hace unos años era sinónimo de baja calidad y ahora es todo lo contrario, en mi humilde opinión), su tamaño produce una gan variedad de vinos desde la monaña al mar. Nos dio su visión personal y profesional del arte, la técnica y la innovación del blending y su boom en la exportación demostrándolo con una sugestiva cata de vinos en rama y terminados.

Elizabeth Gabay MW nos presentó unos vinos rosados originales, novedosos, frescos originarios de Grecia y Eslovaquia. Una auténtica sorpresa descubrir que en países que generalmente no cuentan en el mundo del vino y que no conviene despreciar. Explicó detalladamente el porqué del coupage de rosados: incrementar su carácter y compleijdad. También fue sorprendente el trabajo de Jo Ahearne que comenzó reflexionando sobre qué es el éxito ¿medallas? ¿críticas? ¿innovación? ¿ventas?  y continuó sobre las posibilidades del blend y las posbilidades que aporta la Enología. Jo preparó con un vino tinto básico (español, embotellado en Alemania y comprado en Holanda), un Gran Reserva de Rioja y un top australiano una serie de mezclas sorprendentes.

Xabier Kamio (AZ3) nos descubrió el análisis sensorial como herramienta de trabajo y el método para conseguir el vino deseado en función de la materia prima. Un complejo trabajo de caracterización que se ha plasmado en más de 70 vinos de Rioja, presentando cuatro ejemplos de crianzo con perfiles totalmente diferentes. Gernot Libach disertó sobre la mezcla de vinos blancos orientada a la obtención de bases para espumosos. ¿Es un arte o un oficio?. Para él no hay duda es un oficio que requiere sensibilidad, experiencia y sentido de la responsabilidad

Otro ponente Rafael Salgado (LEV 2050) nos mostró como el uso de diferentes lisados, de levaduras seleccionadas en tu propio viñedo, y su dosis modifican el perfil del vino obteniendo una variabilidad, dentro de la calidad, que mejora la complejidad de los vinos finales. Rémi Schneider (Oenobrands) habló del uso de enzimas y manoproteínas antes y después del blending. Arnaud Mennesson expuso cómo revelar, incrementar y mantener la frescura aromática en blancos. Enrico Farinazzo y Fernado Magaña (Enartis) sobre las nuevas tendencias de estabilización tartárica. Benoit Verdier (Seguin Moureau) habló de las últimas innovaciones en el uso de roble y alternativos. Y finalmente Romain Thomas (Vinventions) nos presentó las nuevas herramientas para mantener la calidad en diferentes lotes del mismo vino.

En definitiva The Art of Blending Wine ha sido un seminario en el que se han podido escuchar las bases científicas y técnicas del blending, los motivos del mismo, los instrumentos clásicos de la enología y lo más novedoso aparecido, o por aparecer, en el mercado. Tampoco se ha olvidado la parte final de todo este trabajo: que el vino hay que venderlo y cada mercado es un mundo al que hay que adaptarse.

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Post sobre “The Art of Blending Wine”

No sé si por falta de tiempo, o pereza más bien, he ido retrasando la publicación de los diversos post que he publicado en el web del seminario. Ahí están disponibles en Inglés. Así que los voy a poner todos juntos en el mismo orden en que se publicaron.

Una mujer total en el mundo del vino

Deborah Parker Wong es una comunicadora especializada en vino y licores, además de formadora, consultora de cata, jurado de concursos y consultora estratégica.

Como periodista es “Global Wine Editor” para las revistas The Tasting Panel, SOMM Journal y Clever Root, en las que escribe columnas mensuales sobre las industrias de vinos y licores con especial énfasis en la tecnología y las tendencias. Es coautora de “1000 Great Everyday Wines” y cuyos contenido influyen  en las a las publicaciones comerciales de la industria, incluidas las antigua revistas Vineyard and Winery Management, Spirited and Drinks Business, que se pueden encontrar en su web.

Además de su trabajo como periodista, Deborah es profesora adjunta en el programa de estudios sobre el vino en Santa Rosa Junior College , está certificada y ofrece cursos privados como profesora certificada del programa Wine & Spirit Education Trust (WSET)., también es miembro del Circle of Wine Writers de Londres y de la California Teachers’ Association. Antes de su carrera como periodista, Deborah codirigió The Medialink Group, una agencia de relaciones públicas y marketing estratégico que atiende a clientes de bienes de consumo de alta tecnología y lujo.

Con su gran experiencia en el mundo del vinoy su conocimiento del consumidor estadounidense, Deborah nos presentará las características y diferencias entre el grueso del mercado actual -ocupado por los “baby boomers”-, la “X Generation” -que ya han llegado- y los famosos “milllenials” -que vienen detrás-.

Su lema es “To learn, read. To know, write. To master, teach” y habría que añadir “Para catar, The art of Blending Wine”

Vinos varietales frente a vinos de blend

En el mundo del vino -tan rico y variado- aparecen y desaparecen tendencias, vuelven los clásicos, aparecen vinos novedosos, tecnológicos, “naturales”, de viñedo singular… Y también las polémicas, no siempre positivas, pero que animan y estimulan a productores, opinadores y consumidores.

Una de las polémicas más clásicas es la de varietales frente a blends, si las distintas legislaciones permiten un determinado porcentaje de variedades distintas a la principal, se podría dar por cerrada la polémica. Pero aún hay más, muchos vinos “varietales” de calidad provienen de distintas parcelas, de distintos clones, en definitiva de distintos orígenes y la materia prima es diferente. También es normal que el enólogo les aplique distintos caminos de vinificación ya que la uva no es homogénea y debe conducirla hacia el vino deseado extrayendo el máximo de calidad.

Una vez que los vinos están terminados, siempre de la misma variedad, viene el proceso de selección y preparación para la crianza. En esta hay diferentes lotes de barricas -tipo y origen del roble, nivel de tostado- por lo que la cantidad de variantes que se tiene al decidir qué vino se va a embotellar es todo lo amplia que se desee. A nadie se le ocurre mezclar todos los vinos sin saber cuál va a ser resultado final, por lo que hay dos trabajos que son inevitables: selección y blending.

Todo esto está perfectamente resumido en la contra etiqueta del Pinot Noir de Marimar State que proviene de un viñedo singular:

“Named after my daughter, Cristina, this wine is a special barrel selection from a unique blend of our Pinot Noir clones that we feel best represent the terroir, or personality, of the Don Miguel Vineyard and show the most potential for aging”

Como conclusión, falsa polémica. Los vinos naturales también precisan de “The Art of Blending Wine”.

 

Todos los vinos tienen historia

Y Elizabeth Gabay es una de las personas encargadas de contarla. Con un grado en historia y tras su Master of Wine, ha trabajado en el comercio de vinos desde 1986 y escribiendo sobre regiones vinícolas modernas, sus principales intereses son una combinación de historia y vino.

Comenzó trabajando con los vinos del sureste de Francia, donde ha sido testigo privilegiado de la revolución de los vinos de Provenza durante los últimos 30 años. Ha podido seguir el boom del rosado, que se ha vuelto cada vez más importante y ha crecido en popularidad, ha investigado, escrito e impartido conferencias extensamente sobre el tema y ha culminado con la publicación en Enero de 2018 del libro “Rosé: Understanding the Pink Wine Revolution” con magníficas críticas.

También comenzó a trabajar en Hungría hace más de veinte años y ha seguido trabajando mucho con vinos húngaros y de Europa Central, siendo una experta en los mismos.

Quizás lo más original es su interés en la historia y la cultura que hay detrás los vinos que bebemos hoy, los cambios en las tradiciones. Defensora de las variedades minoritarias, en Francia se elaboran el 70% de los vinos con el 30% de las variedades –y es un patrón mundial-, de los vinos italianos –romanos-, franceses y mediterráneos en general.

“Blending Rosé” será el tema sobre el que nos hablará en The Art of Blending Wine y con ella disfrutaremos de los rosados más emblemáticos y originales.

 

China: That Obscure Object of Desire

Que China es un mercado con un gran potencial de crecimiento es una realidad palpable. Su tamaño, su crecimiento económico y el aumento de su clase media hacen de este país un objetivo para cualquier bodega.

Sin embargo, ya no es el país que consumía vinos muy caros, por esnobismo, o muy baratos. Este mercado está entrando en una etapa de madurez siendo cada vez más sensible a las fluctuaciones de precios, a la procedencia de los vinos y las trayectorias de las bodegas. Según la OIV, China fue el 5º consumidor mundial de vino en 2016 y el consumo per cápita sigue aumentando.

Por su tamaño y población, China presenta unos números que asustan –o emocionan-JD.com , la mayor tienda de vino en línea china y el minorista más importante, tiene 266,3 millones de clientes activos; el consumo per cápita es muy bajo, 1.2 litros por persona y el de bebedores de vino es de menos de 40 millones, para una población de 1.400 millones de personas.

Por contra, el vino soporta una serie de gravámenes: arancel, IVA e impuestos al consumo que incrementan considerablemente el coste. El arancel en el caso de embotellados y espumosos es del 14% y en granel el 20%. El IVA es el 17% y el impuesto al consumo es del 10%. Estos porcentajes se introducen en una fórmula y el resultado es que al valor CIF se aplica un 56% para el caso del granel o un 48,2 para el caso de embotellado y espumoso. Si se le añaden costes de logística y comercialización, una botella de vino puede costar entre 8 y 10 veces su precio CIF ¡Qué gran oportunidad para desarrollar el embotellado en destino, acortando la cadena de suministro, y reduciendo costes logísticos y medioambientales!

China también es el segundo viñedo del mundo tras España, aunque su producción se deriva a otros productos y la de vino (11 millones de hectólitros) tiene el nivel de Australia o Sudáfrica; no parece relevante, ya que las importaciones siguen creciendo, pero no hay que perderlas de vista. Un dato, que están adoptando como “icono” la variedad Marselan. Esta variedad, creada por cruce entre Cabernet Sauvignon y Garnacha y usada para blend en el Languedoc, está dando buenos resultados y se intenta posicionar como “propia”.

Con mayor conocimiento y profundidad nos hablarán sobre este gran país Jörg Philipp y Wsana Woo en The Art of Blending Wine con su Masterclass China in your Hands: Taste and aspects to conquer de Chinese market.

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